Sopa de billones

Casi me sentí orgullosa al descubrir que, en la lista de los cien más billonarios del mundo, publicada por la revista Forbes, figuran tres compatriotas con sus respectivas familias. Considerando el tamaño físico, demográfico y económico de nuestro país a nivel planetario, no es menor contar con tal nivel de estelaridad.
De entre los 1.400 millones de chinos, por ejemplo, sólo uno figuraba en el ranking, mientras que nosotros, apenas 16 millones de chilenos, ¡contamos a tres! Claro está, muy atrás quedamos de Estados Unidos o Rusia, con 36 y 12 billionarios entre los top cien, respectivamente, pero les ganamos a tradicionales economías europeas, como Italia, y empatamos con Alemania y Francia. ¡Gran triunfo!

¿Gran triunfo? Mirado con más detenimiento, el ranking Forbes de los cien más billonarios del mundo es en realidad un llamado de alerta y un buen signo del cauce que toma el “crecimiento económico” en diferentes países. Economías que gozan de los más altos PIBs per cápita del mundo y de los menores niveles de desigualdad socioeconómica (como Noruega y Suecia) apenas aparecen representados en esta lista. Es decidor que el único noruego que alguna vez formó parte de ella, el armador de barcos John Fredriksen, decidió hacerse chipriota para que no se le siguieran yendo los billones en impuestos; algo que, a mi juicio, habla tan mal del sistema tributario de Chipre como bien del noruego.
Al contrario, países en rápido y desesperado desarrollo y con débiles sistemas tributarios suelen contar a un creciente número de billonarios en sus flancos, al tiempo que la brecha entre sus más ricos y más pobres va haciéndose cada vez más profunda. Así, por ejemplo, varios latinoamericanos figuran en la lista, empezando por el magnate número uno del mundo, el mexicano Carlos Slim, con una fortuna estimada en 69 mil millones de dólares, y el empresario brasileño Eike Batista, con 30 mil millones de dólares.
El caso de Chile, sin embargo, me parece especialmente digno de analizar. Lidera la lista la viuda de Andrónico Luksic, Iris Fontbona y familia (en el lugar 32), con una fortuna estimada en casi 18 mil millones de dólares. La siguen Bernardo, Patricia y Eliodoro Matte con 10 mil millones (en el lugar 86), y Horst Paulmann y familia, con más de 9 mil millones, (en el lugar 98). ¿Cómo hacer sentido de esta sopa de millones?
Si se toma como unidad de medida el nuevo hospital de Punta Arenas, que tuvo un costo aproximado de 90 millones de dólares, pues entonces basta con dividir las fortunas por este monto para ver cuántos hospitales similares podrían costear sin problema los tres peces más gordos de Chile. Respuesta: unos 422. Si se prefiere tomar como unidad de referencia el costo de la reconstrucción después del terremoto del 27 de febrero (unos 25 mil millones de dólares) pues entonces resulta que Fontbona, Matte y Paulmann juntos podrían financiar un terremoto… y medio. En términos porcentuales, además, las tres fortunas representan casi un 12 por ciento del producto interno bruto de Chile. Proporcionalmente, esto significa que su peso en la economía total se siente fuerte y que por tanto no sólo son ricos, sino poderosos.
El billonario estadounidense Warren Buffett pidió el año pasado que le subieran los impuestos. Con una fortuna estimada en 44 mil millones de dólares, pagar la (para él) módica suma de 7 mil millones de dólares le parecía excesivamente poco. ¿Habrá entre nuestra ilustre lista de chilenos Forbes alguno que se sume a dicha iniciativa? En un país como el nuestro, donde la reforma tributaria se hace urgente, hacerlo parecería un asunto de mínima decencia, por decir lo menos.

Esta columna también puede leerse en El Magallanes

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3 comentarios
  1. Malba Barahona dijo:

    Hola Alejandra! Comparto tu estupor, falta de sentido y hasta un poco de asco al confirmar una vez más la desigualdad existente en Chile.

    Parece ser que lo que Eduardo Matte Pérez, bisabuelo de Eliodoro Matte Larraín hace más de un siglo está penosamente vigente “Los dueños de Chile somos nosotros, los dueños del capital y del suelo; lo demás es masa influenciable y vendible; ella no pesa ni como opinión ni como prestigio”

    ¿Qué hacemos?

    • Qué buena frase, Malba! La pondré en las Frases para el Bronce… Gracias por el aporte.

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